Todos los expertos teorizan sobre que los datos son la nueva moneda. Puedes realizar compras sin efectivo ni tarjeta, sencillamente respondiendo a una serie de preguntas pensadas para que los datos obtenidos sean útiles y accionables.

Es curioso, pensamos que controlamos la información que enviamos a las grandes empresas tecnológicas. Sin pensar en el uso que hacemos de cada una de las herramientas y servicios que utilizamos. Estas plataformas observan, extraen y analizan los datos con el único objetivo de entrenar patrones de comportamiento que les ayudan a diseñar campañas de publicidad dirigida cada vez más efectivas.

Los rastros digitales que vamos dejando en cada acción: la música que escuchamos, qué webs visitamos, lo rápido que tecleamos, cómo conducimos, donde vamos, uso de las redes sociales, …

Estamos en un punto crítico del data dignity. De manera individual, nuestros datos no tienen mucho valor. Al ser un valor agregado, las empresas pueden utilizarlos, analizarlos y establecer patrones cuando se reúnen los de muchos usuarios. El ejemplo lo tenemos en la estrategia que quiere utilizar Google al cambiar el sistema de cookies de terceros por el de FLoC.

La pregunta clave es ¿cómo calcular el valor de la privacidad, atención, servicios y productos?, teniendo en cuenta de que no disponemos de mecanismos efectivos y transparentes con los que las empresas puedan garantizar la protección de los datos que les aportamos. Hay que destacar que una compensación económica no va a solucionar los problemas a los que se enfrenta la sociedad, me refiero, por ejemplo, a la posibilidad de interferir en resultados políticos, tal como demuestra el caso Cambridge Analytica en las elecciones presidenciales estadounidenses de 2016, así como el referéndum del brexit de ese mismo año.

Supongamos que vendiéramos nuestros datos

Por generar una hipótesis basada en la teoría de data dignity : Lo ideal sería crear un mercado de trabajo justo y luego determinar qué información tiene valor y cuál no. Pasando de los actuales modelos de negocio online hacia un modelo donde los usuarios dejasen de ser el producto para pasar a ser trabajadores. Estableciendo una relación de las condiciones laborales entre empleados y trabajadores donde se especificase el salario, la privacidad (las empresas podrían utilizar los datos que demos con explícito consentimiento) o el entorno laboral.

Siempre sin olvidar dos puntos importantes en esta hipótesis. Uno se pueden vender datos de comportamiento, los personales siempre deberían de protegerse, llegando a otra cuestión ¿Cómo garantizar que, efectivamente, los datos personales se dejan de lado? Y, dos los datos que se generan en la plataforma pertenecen a dicha plataforma.

Los datos son la nueva moneda | m.gregori.sa

Data, la nueva moneda

La ficción se nos empieza a quedar corta con este tema. En España ya disponemos de la primera máquina de vending en la que los productos sólo se pagan con datos, Data Pro Quo.

Pensada y diseñada para ser instalada en entornos corporativos. El consumidor tiene la posibilidad de comprar un snack, una botella de agua o un café respondiendo a un breve cuestionario. Se busca captar datos reales para mejorar las propuestas B2B.

De momento, solo se puede encontrar en el Digital Hub de Accenture, en Madrid, donde está instalada.

El funcionamiento no difiere de cualquier otra máquina de vending, donde el usuario elige el producto que quiere comprar, pero en lugar de introducir dinero o pasar la tarjeta bancaria, hay un display. Donde debe de responder un cuestionario dinámico dependiendo de los datos que comparte cada usuario. La primera pregunta siempre es el rol profesional, seguida de distintas cuestiones en función de su perfil.

Data Pro Quo dispone de un surtido de 55 artículos diferentes (32 alimentos y bebidas, 13 referencias de papelería y 10 de electrónica), distribuidos en tres categorías A, B y C, que filtran la posterior batería de preguntas.

La experiencia es el nuevo campo de juego en el que se necesita diseño y creatividad, pero también estrategia de negocio, tecnología y datos. El uso de estos últimos en la toma de decisiones es fundamental. Por ello, hay que ir hacia un modelo cada vez más inteligente, tanto de operaciones como de procesos”

Carmen López Muñoz, managing director de Accenture Interactive

Hasta ahora habíamos visto iniciativas aisladas en las que los datos se canjeaban por entradas en sorteos digitales o, incluso, por descuentos, pero nunca se había llegado tan lejos y evidenciar así su valor con el ‘Hackeo’ de una máquina de vending y su control externo de la electrónica.

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