Life 6.0 parece que todo está conectado | m.gregori.sa

Bienvenido a Life 6.0, una fusión entre nuestra existencia y pensamiento biológico con nuestra tecnología.

Un concepto que está por llegar, en el que el ritmo de cambio tecnológico será tan rápido y su repercusión tan profunda que la vida humana se verá transformada de forma irreversible, trascendiendo nuestras raíces biológicas.

Lo que realmente llamaríamos post-Singularidad donde no habría distinción entre humano y máquina o entre realidad física y virtual dando lugar a la sexta era (el despertar del universo).

“Primero construimos las herramientas y después nos construyen ellas a nosotros”

Marshall McLuhan

Ray Kurzweil (científico especializado en Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial. Desde 2012 es director de Ingeniería en Google) visualiza la evolución, tanto biológica como tecnológica en seis eras:

En cambio, Max Tegmark (cosmólogo sueco-estadounidense. Profesor en el Instituto Tecnológico de Massachusetts), divide la evolución en 3 fases:

Dado que Ray Kurzweil tiene una visión más cercana al transhumanismo (H+) y Max Tegmark piensa más en una nueva civilización de máquinas, mi visión es una mezcla de ambas a la que denomino Life 6.0.

Desde el siglo XXI camino a Life 6.0

El inicio del siglo XXI marcó el comienzo del periodo más interesante y trasformador de la humanidad haya conocido, entrando en la rodilla de la curva del crecimiento exponencial en el progreso humano (estamos doblando el ritmo de cambio de paradigma cada década), punto donde el mundo ha dado un cambio total y absoluto.

La gráfica muestra la cantidad de cálculos por segundo que se pueden obtener por 1.000 dólares, es decir el precio de un ordenador personal. | Fuente: http://www.singularity.com/charts/page70.html

Es evidente que, con la llegada de Internet y el uso de nuevos dispositivos, el mundo está cada vez más conectado. Casi el 60% de toda la población mundial y más del 90% del mundo desarrollado está en línea. Es difícil imaginar la vida sin Internet: sin teléfono inteligente, sin banca on-line o los nuevos neobancos (neobank), sin servicios de streaming o podcasts, sin redes sociales, sin correo electrónico. Conectarnos a Internet ha ampliado drásticamente nuestro alcance individual, nuestra capacidad de vender a nivel mundial y nuestra capacidad de ayudar a otros dondequiera que estén.

Los fabricantes de productos de consumo ahora están conectando nuestros hogares y cualquier objeto que utilizamos en la vida cotidiana. Desde televisores hasta relojes, básculas, coches e incluso colchones, cada vez más de productos están conectados en línea para poder ofrecer un uso o servicio cada día más personalizado gracias al seguimiento de datos personales y su auto-actualización cuando hay nuevas funciones o versiones disponibles.

Un camino que nos lleva según los expertos a la singularidad tecnológica.

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